Si vemos en una película a dos mujeres hablando en una biblioteca. La primera se viste de manera conservadora: lleva gafas, el pelo recogido en un moño, cuello alto, falda por debajo de la rodilla, zapatos cómodos. Su compañera lleva una ropa ajustada, blusa, pantalones vaqueros, botas y su cabello cae libremente alrededor de la cara. Si se le pregunta a cualquiera que señale cual de ellas es la bibliotecaria, la mayoría de la gente diría casi sin dudarlo que la primera mujer. El estereotipo predominante de la bibliotecaria está tan arraigado en los medios que durante este último medio siglo ha cambiado muy poco.
En este trabajo se abordará la cuestión de si la imagen social de la bibliotecaria mujer tal como se muestra a menudo en los medios de comunicación, especialmente en el cine, ha cambiado en los últimos 60 años, y si en este cambio se reflejan los nuevos roles de la mujer y de la profesión. Por ello teniendo en cuenta el contexto socio-histórico de las películas de la época anterior y la imagen del bibliotecario que retratan, este estudio comparará aquella imagen con la que se muestra en las películas más recientes. Y se pregunta si la representación en el cine de las bibliotecarias ha cambiado hacia una imagen más positiva o si sigue prevaleciendo el mismo estereotipo. La imagen estereotipada de la bibliotecaria femenina como una solterona ha prevalecido en la cultura popular. El trabajo de Julia A. Wells, de San Jose State University School of Library and Information Science examina la representación del estereotipo bibliotecario en las películas en dos épocas diferentes: la década de 1940/1950 y la década del 2000. Se examinan los antecedentes históricos, la condición social y económica de las mujeres, y la influencia de los ordenadores y la tecnología en la imagen social y profesional de la biblioteca. Se analizan los rasgos más comunes que caracterizan a las bibliotecarias en el cine, y se discuten los enfoques llevados a cabo para la lucha contra los estereotipos con el fin de descubrir cualquier progresión de la imagen en los últimos 60 años. Se concluye que si bien ha habido algunos avances en la caracterización de los bibliotecarios en las películas, en general ha habido pocos cambios en 60 años.
Películas de 1940 a 2000
La primera película analizada es “Historias de Filadelfia” (1940), protagonizada por Cary Grant, Katherine Hepburn y James Stewart. Hepburn interpreta a Tracy Lord, una rica dama de alta sociedad que después de dos años de su divorcio está a punto de casarse de nuevo. Haven (Cary Grant) es el editor de un periódico sensacionalista que solicita al periodista Mike Connor (interpretado por Stewart) sacar algún trapo sucio sobre Tracy Lord. Dado que esta película está ambientada en una época anterior a Google y Twitter, Mike hace un viaje a la biblioteca pública para averiguar más sobre la historia familiar de Tracy. La bibliotecaria, en una imagen desacreditadora, es interpretada por Hilda Plowright. Se trata de una mujer de unos 40 o 50 años, que lleva el pelo recogido en un moño, y un vestido de corte conservador con cuello alto. Dice cosas como: “¿Qué desea?” Y “Mejor vaya a consultar con mi colega” (Mankiewicz, 1940). Casualmente Mike encuentra a Tracy leyendo un libro en otra parte de la biblioteca. Ambos inician la conversación charlando sobre el libro, la bibliotecaria eleva su dedo hacia arriba y dice, “Shh, shh”. El estereotipo bibliotecario está totalmente representado en esta película de la época más temprana del cine.


La siguiente película analizada es “Ciudadano Kane” (1941), un industrial rico excéntrico, Charles Foster Kane (interpretado por Orson Welles), muere pronunciando una última palabra de sus labios: “Rosebud” Por ello se envía a dos periodistas a la Thatcher Memorial Library para leer el diario íntimo de Walter Parks Thatcher, tutor de la infancia de Kane, para ver si la palabra “Rosebud” tiene un significado especial en la vida de Kane. Nos encontramos con la bibliotecaria, la señorita Anderson (interpretada por Georgia Backus), un personaje formidable, que preside una sala imponente, cavernosa, que hace eco con cada una de las palabras que pronuncia. La señorita Anderson tiene entre 30 y 40 años, el pelo corto peinado hacia atrás, y viste un austero traje negro, una corbata y gafas. Es soltera, desdeñosa y habla con el periodista haciendo caso omiso de lo que dice. Esta bibliotecaria encarna el estereotipo clásico. William Form parece en 1946 hizo una encuesta a los estudiantes sobre cual era su idea de un bibliotecario, las respuestas de los estudiantes se podrían haber sacado directamente de una visualización de Ciudadano Kane: “Los bibliotecarios son mujeres … ignorantes, impacientes, pretenciosas, viejas solteronas, e introvertidas “.
La película de 1946 “The Big Sleep” titulada en España “El sueño eterno“, cuenta en el reparto con Humphrey Bogart como detective privado Philip Marlowe y Lauren Bacall como la hija mayor de un general retirado rico que está siendo chantajeado. Marlowe entra en la Biblioteca Pública de Hollywood para buscar títulos de las primeras ediciones con el fin de poder engañar a un librero local, para que le proporcione determinada información que necesita. Hay dos bibliotecarias en esta biblioteca. La bibliotecaria secundaria que se puede ver al fondo lleva el pelo recogido en un moño, y la bibliotecaria principal, que tiene entre 20 y 30 años, tiene el pelo rubio recogido en un moño, lleva gafas, es soltera (sin anillo de bodas), y primorosamente vestida con un collar blanco grande. Ella le pregunta a Marlowe si ha encontrado lo que quería, y luego dice: “No te veo como una persona interesada en primeras ediciones ” (Warner, 1946). Marlowe, obviamente, toma esto como un insulto, y le responde: “Yo colecciono también rubias en botellas ” (Warner, 1946), y por lo tanto se las arregla para devolver el insulto. Esta bibliotecaria se ajusta perfectamente al estereotipo predominante de la época como una mujer austera, superficial, mezquina y desconfiada.
Películas a partir del año 2000
La primera película analizada en esta época más actual es “Juerga de solteros” (2001). Esta película es una comedia sobre un grupo de hombres que hacen una apuesta cuando tienen veinte años sobre cual de todos va quedarse soltero durante más tiempo. Michael Delaney (interpretado por Jerry O’Connell) representa la imagen del bibliotecario serio reprimido y ratonil, Jill (interpretada por Heather Stephens), es la bibliotecaria de la biblioteca pública local. La primera vez que aparece en escena en la biblioteca, no hay ni un solo equipo informático a la vista, y ella está entre las estanterías ordenando cuidadosamente los libros. El cabello de Jill está recogido en un moño, lleva gafas y una chaqueta de punto. Este estereotipo intenta dar un efecto cómico, por supuesto. Jill resulta ser una “dominatrix” que vive con su abuela en una casa parecida a un parque infantil. Ella dice cosas como: “Doy un capón al usario que me trae un libro vencido” (Garner, 2001). Y, por supuesto, la abuela no es una bibliotecaria retirada. Además del factor humor en esta descripción la bibliotecaria no se ajusta a la imagen de de persona reprimida, se trata de una bibliotecaria “sexy”, que sirve para reemplazar un estereotipo por otro, ya que o bien se representa como una solterona virgen o una chica descarada sin que exista un término medio.
Escena de la biblioteca a partir del minuto 40:50

Volvemos a la imagen más extendida de la bibliotecaria de “Because of Winn-Dixie” (2005), una película de 2005 adaptada del libro del mismo nombre escrito Kate DiCamillo y dirigida por Wayne Wang. En esta película una chica solitaria, Opal (interpretada por AnnaSophia Robb), trata de encontrar amigos en la nueva ciudad a la que se ha desplazado su familia por motivos de trabajo. Finalmente termina en la biblioteca local, donde la bibliotecaria, la señorita Franny (interpretada por Eva Marie Saint), está durmiendo en su escritorio, tiene entre 70 y 80 años, lleva moño, gafas y luce un vestido de cuello alto. Al principio, dice que Opal no puede traer a su perro a la biblioteca, pero luego cede y deja a Opal romper las reglas. La bibliotecaria es muy amable con Opal, se hace amiga de ella y le cuenta una historia sobre un oso que una vez que entró en la biblioteca. Opal pregunta a la señorita Franny si estuvo alguna vez casada. La respuesta de la bibliotecaria es : “Yo no tenía la necesidad … Tengo todos estos libros”(Albert, 2004). No hay ordenador en la biblioteca. La bibliotecaria de la película parece haber tomado una de las sugerencias de Wallace sobre cómo cambiar la imagen del bibliotecario:“Por encima de todo, hay que ser amable con los niños” (1989, p.25).
Conclusión
Por las características físicas que consistentemente han sido identificadas a través de la imagen de las bibliotecarias en las películas son: (a) la edad, (b) el peinado, (c) las gafas y (d) ropa modesta. De las seis películas de la década de los años 40 y 50, las seis bibliotecarias tienen más de 30 años de edad, sólo una tiene 20 años, y se trata de una estudiante asistente. Cinco de las seis bibliotecarias analizadas a través de las películas tenían moño y uno el pelo corto. Cuatro de las seis películas incluyeron bibliotecarias con gafas, y las seis vestían ropa de corte conservador.
Hay que preguntarse si cambió algo respecto a las películas analizadas en la época actual. Cuatro de las seis películas modernas destacan por tratarse también de bibliotecarias de más de 30 años de edad. Tres de los seis personajes bibliotecario llevaban gafas. Cinco de cada seis vestían de manera conservadora.
Como vemos las bibliotecarias en el cine se caracterizan a menudo como “solteronas”, y habitualmente son caracterizadas como profesoras, enfermeras o bibliotecarias que debido a circunstancias fuera de su propio control, terminan como solteronas”. De los 17 bibliotecarias analizadas en las 12 películas, 12 bibliotecarias eran solteras. El estado matrimonial de las bibliotecarias restantes era incierto. En las películas modernas, cuatro de cada seis eran solteras, y en dos casos su estado civil era desconocido. Ninguna de las 17 bibliotecarios eran casadas. Por lo que ha habido pocos cambios en el estado civil de las bibliotecarias representadas en las películas entre ambas épocas a pesar de esta diferencia de 60 años, cuando la realidad profesional en Estados Unidos es que la mayoría de las mujeres que trabajan en bibliotecas son casadas.
Al mirar estas representaciones de las bibliotecarios de la película, es de esperar que, como el rol de las bibliotecarios hubiera cambiado, como resultado de la aplicación y trabajo con las nuevas tecnologías y que el uso del espacio también hubiera cambiado. En cinco de las seis películas de la década de 1940 y 50, la bibliotecaria es severa o “ratonil”. Sólo en Desk Set vemos bibliotecarias que están alegre y son ingeniosas. De las seis películas modernas, sólo en cinco existe conversación suficiente o incluso la expresión facial para describir su comportamiento. De las cinco, dos bibliotecarias eran severas, una era “ratonil”, una era amable y una de ellas era una persona “normal”, es decir, no hay rasgos estereotipados que les definen.
En los últimos 60 años aún persisten los sellos de goma y los catálogos de tarjetas y la “creciente desarrollo y el uso generalizado de las tecnologías de recuperación de información electrónica en las bibliotecas modernas”. Uno de los temas más contemporáneos analizados al comparar las películas de cada época fue el uso de los ordenadores. Obviamente, la representación de uso del ordenador no estaba presente en las películas de os años 40 a 50, pero esta visión si sería la adecuada en las películas de la década de 2000. Con la inclusión del ordenador en el lugar de trabajo de la biblioteca, que este no este presente en el lugar de trabajo de una biblioteca es una anomalía. Un hallazgo sorprendente fue que sólo tres de las seis películas modernas analizadas, utilizaran ordenadores en el entorno de la biblioteca. Es de esperar que, como en los últimos años la biblioteca moderna se ha convertido en un lugar de encuentro e información más dinámico, la percepción del papel del bibliotecario cambie y por lo tanto mejore su imagen en los medios de comunicación.
¿De qué manera la inclusión constante de esta imagen negativa afecta a la profesión bibliotecaria? La palabra “estereotipo” se define como “una visión preconcebida, estandarizada, y una impresión simplificada de las características que tipifican a una persona o profesión”. El estereotipo negativo es implacable, y en última instancia, constriñe el poder y la situación económica de una profesión de género. Esta noción de un estereotipo que afecta a la situación económica de una profesión no es nueva. En un artículo de 1960, Leigh y Sewny se afirma que “la imagen popular de la bibliotecaria tiene efectos directos sobre el grado de apoyo dado financiero otrogado a la biblioteca. Debido al impacto evidente de estas imágenes negativas sobre la profesión bibliotecaria, se plantean tres preguntas diferentes en el discurso académico y profesional: (a) ¿Cómo es la imagen estereotipada de la bibliotecaria representada y cuáles son los antecedentes históricos de esta imagen? (B) ¿Esta imagen popular reflejan a las bibliotecarias reales? y, (c) ¿Cómo podemos cambiar los aspectos negativos de los estereotipos en la cultura popular?

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